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22 de septiembre de 2015

Así son los "muppies", una nueva tribu urbana que no puede desconectarse de smartphones y tabletas

Los miembros de esta nueva categoría de consumidores Andan por las calles de las grandes ciudades con sus teléfonos inteligentes o tablets. ¿Qué es lo que quieren? Precios competitivos, productos sustentables y tener más tiempo para cuidarse a sí mismos.

Los “muppies” son bastante fáciles de identificar: jóvenes entre 25 y 35 años, inteligentes, altamente escolarizados, que cuidan su salud, detestan depender de los demás y, por sobre todas las cosas, no pasan ni un segundo lejos de su teléfono inteligente o tableta. 

El término es obra de la escritora Michelle Miller, que lo describió en su libro “The Underwriting”. Es la contracción de “millenials” y “yuppies”.
Según la autora, los “muppies” son aquellas personas que dedican por lo menos una hora de su día a actualizar la vida digital, colocando un post nuevo en el blog, subiendo fotos en Instagram, deseando feliz cumpleaños a los amigos de Facebook, revisando los contactos deLinkedIn, etc.
También pasan como mínimo media hora comprando en línea y otros 60 minutos definiendo el menú del día o dónde pasarán las próximas vacaciones. 
La empatía del término con los lectores de Miller fue tan grande que, en la actualidad, se usó para referirse a una forma de pensar y actuar que trasciende las fronteras. Es suficiente con dar un paseo y prestar atención cuando recorre las grandes ciudades del país. Los “muppies” están por todas partes. 
Observe ojos siempre fijos en las pequeñas pantallas (aunque no tan pequeñas) y los dedos ansiosos en la pantalla táctil. 
Son ellos, buscando oportunidades, leyendo los comentarios de amigos sobre productos recientemente adquiridos y... comprando. En el mercado interno y, principalmente, en el externo.
De acuerdo a un estudio realizado por PayPal y la consultora IDC este año se mostró que el 53% de los latinoamericanos usan sus dispositivos móviles para hacer compras en línea (29% tableta y 24% “smartphone”). 
De acuerdo a otro estudio del sitio de compras colectivas Groupon, el principal motivo son losprecios atractivos, según el 76,6% de los 6 mil entrevistados en Brasil, Argentina, Chile, Colombia y México.  En segundo lugar, con el 63,5%, figuran la practicidad y la convivencia. En tercer lugar (52,9%) la facilidad y, en cuarto lugar (44,7%), la posibilidad de encontrar todo tipo de producto.

Corroborando esta tendencia, según el estudio de IDC encomendado por PayPal, los colombianos son los principales usuarios que realizan compras por medio de las tabletas, ya que 4 de cada 10 compran en línea desde estos equipos.  
El mismo estudio demostró que los latinoamericanos de las generaciones Z (18 a 24 años) y X (35 a 44 años) son quienes más usan los dispositivos móviles – o sea, que hay muchos “muppies” deambulando por ahí.
Según el mismo estudio reciente de IDC-PayPal, se estima que el valor del “e-commerce” en América latina supere los 100.000 millones de dólares para 2018, donde los colombianos presentarán la mayor tasa de crecimiento, seguidos por los argentinos y chilenos. 
Este incremento se verá impulsado principalmente por los actuales compradores, quienes aumentarán el monto de sus compras. 
Entre los compradores, se encuentran los millennials, seguidos por la generación X, entre los cuales 9 de cada 10 han realizado al menos una compra en línea en los últimos 6 meses.

¿Quiere otra razón que explica este fenómeno actual de los muppies? El hecho de tener un espíritu nómada y estar conectados todo el tiempo hace que prefieran usar dispositivos que les permitan tomar decisiones rápidas, en el momento y lugar que quieran. 
Son nativos digitales, crecen en línea y, por eso, también se sienten más a gusto con tecnologías de pago virtual.
Por último, y no menos importante, los “millenials” están absolutamente convencidos de que se puede cambiar el mundo con actitudes sustentables sin perder de vista el confort (sustantivo-deseo que marca su generación). 
Desde productos orgánicos para el almuerzo hasta muebles y objetos de decoración hechos con material reciclable para su apartamento, todo pasa por la búsqueda en línea a través del teléfono inteligente. 
Y ese estilo de vida solo es posible gracias a la tecnología móvil, que evita filas en las tiendas y el tránsito caótico de las grandes ciudades, además de darles más tiempo a los “muppies” para cuidarse a sí mismos, algo que, también disfrutan bastante.
Fuente: Federico Gómez Schumacher, director general de Hispanoamérica de PayPal para iProfesional.com

28 de abril de 2014

El amor a los bienes, en tiempos de consumo

Casa, auto y celular son las cosas más amadas por los argentinos, según surge de un estudio privado


Casa, auto y celular son las primeras palabras que se les vienen a la mente a los argentinos cuando se los interroga sobre su amor a las cosas. El dinero también se cuela entre los objetos del deseo nacional, en tanto que la categoría "automóviles" figura como la más amada en el ranking criollo de marcas preferidas. En resumen, para los argentinos, el amor sentimental está volcado hacia su techo propio; el aspiracional, hacia el auto; y el de uso práctico, hacia el teléfono móvil.

A la hora de profundizar en los segmentos que eligen cada cosa, surge, por ejemplo, que el auto es más mencionado por los jóvenes y las clases más bajas; la casa, por el grupo que va desde 25 hasta 45 años y principalmente de clase media y baja; mientras que el dinero es preferido por los adultos de clase alta.

Fundamental para las empresas a la hora de entender las preferencias de consumo de sus clientes y volcar para ese lado su estrategia de producción y marketing, esta información surge del "Estudio sobre el amor" (tercer informe: "El amor material"), elaborado por la Universidad de Palermo (UP) y la consultora especializada TNS Gallup. El trabajo arroja, además, otras características sobre las cosas que aman los argentinos.

Ángeles Arano, responsable de Opinión Pública de TNS Gallup y una de las autoras del trabajo, junto con Gabriel Foglia y Emilia Montero, dice que hay que separar el amor sentimental, donde claramente lidera el hogar, como concepto, del material. "En este último sentido, aparece el auto como lo que más se aspira a tener, seguido de cerca por la casa -explica la especialista-. En tanto que el bien/objeto más amado resultó ser el teléfono celular."

Según surge del estudio (ver infografía), para cuatro de cada 10 argentinos, su casa es el bien que posee más valor sentimental. "En consonancia con el valor que se le otorga a la familia y al compartir tiempo con los seres queridos, la casa trasciende su valor material para convertirse en el hogar donde habitan con su entorno familiar y donde se reúnen con sus amigos", se concluye en el trabajo.

Guillermo Oliveto, presidente de la consultora especializada en consumo W, dice que no es extraño que en una sociedad local tan marcada por la clase media sean la casa y el auto los que están en lo alto del podio. "Tener el inmueble propio viene desde los inmigrantes, que veían en eso una forma de echar raíces", comenta el consultor.

En un país donde el crédito hipotecario está prácticamente ausente, no suena raro que sean los autos los que han vivido su explosión de ventas en los últimos años. Un dato que, como bien señala Arano, cierra perfectamente con el resultado del estudio, que muestra como primer bien aspiracional al automóvil.

Ahora bien, cuando se evalúa cuál es el objeto que más aman los argentinos en cuanto a su uso y practicidad, y ya no tanto desde lo sentimental o lo aspiracional, lo que se destaca por sobre el resto es el celular. "La tecnología hoy es lo que nos permite estar conectados y actualizados, por eso el celular surge como ícono del consumo en la última década", opina Oliveto.

El estudio de UP/TNS Gallup también indaga acerca del amor de los consumidores locales hacia las marcas. En este sentido, destaca Emilia Montero, coordinadora académica de RR.HH. de la Facultad de Ciencias Económicas de la UP, lo primero que llama la atención es que cuatro de cada 10 argentinos no se identifica con ninguna marca. "Esto es muy raro, en tiempos en los que el consumo es cada vez mayor y se ha posicionado como un quehacer cotidiano", acota la académica.

Más allá de eso, lo que se puede ver en el trabajo es que primeras en preferencia están las marcas de automóviles (14%); seguidas por las de ropa deportiva (13%), tecnología (10%), alimentos y bebidas (6%), indumentaria (3%), cosméticos (1%), limpieza (1%) y electrodomésticos (1%), entre otras.


"En concordancia con el amor y el deseo que los argentinos sienten por los automóviles, no sorprende que las marcas de esta industria sean las que reciben mayor cantidad de menciones, a la hora de responder sobre cuál es la más amada", se analiza en el informe de UP/TNS Gallup.

Otra pregunta que se hizo fue ¿qué buscan en las marcas? Allí lo que más se mencionó fue "calidad", seguido por "seguridad" y "confianza". En cuanto a lo que más se valora de las marcas de las principales categorías, se puede especificar que en las de auto se prioriza la pasión y admiración; en las de tecnología, confianza y calidad, y en las de ropa deportiva, la calidad.

En medio de los vaivenes de la economía local, inflación y desdoble cambiario mediante, las empresas pueden ahora tomar nota de qué es lo que genera más amor entre sus clientes y afinar el lápiz para dirigir su atención hacia esos gustos y preferencias.








HACER TRÁMITES, LA TAREA QUE MÁS DISGUSTA

El estudio de la Universidad de Palermo (UP) y TNS Gallup también pone la lupa sobre las situaciones que menos amor generan en los argentinos. Allí arriba en el podio aparece "hacer trámites", que fue mencionado por 43% de los encuestados. En segundo lugar, están las tareas domésticas (27%); mientras que tercero surge "viajar al trabajo/transportarse por la ciudad" (12%). Como contracara, algo curioso es que en la parte que se habla de las actividades más amadas, "hacer shopping" aparece en último lugar, con 4%, por debajo de las tareas domésticas (7%).

Fuente: Por Carlos Manzoni para el Diario La Nación

20 de septiembre de 2013

Ser un "clase media": definen cuánto hay que ganar y alertan por freno en movilidad ascendente

La nueva pirámide socioeconómica muestra datos reveladores. En primer lugar, ocho de cada diez argentinos se consideran parte del segmento. Sin embargo, muchos tienen ingresos por debajo del mínimo y otros se resisten a formar parte de la elite de millonarios. ¿Cuánto se debe ganar?

Una gran cantidad de argentinos levantaría enseguida la mano si se les preguntara en una reunión quiénes forman parte de la llamada"clase media". Es que, según dejan en claro las investigaciones -como la realizada por la Consultora W y Trial Panel- un impactante 80% de las personas se ven a sí mismas como pertenecientes a ese sector de la sociedad. 

Sin embargo, los analistas observan que puede haber una gran distancia entre la auto-percepción y la realidad. Es así que hay personas de bajos ingresos que no se reconocen a sí mismas como miembros de la clase baja. Y, de la misma forma, hay una minoría rica que rechaza formar parte de una "élite" de millonarios. Es por eso que los expertos distinguen entre lo que significa "ser de clase media" -desde el punto de vista de los ingresos- y componer un grupo que comparte valores que, históricamente, estuvieron emparentados con un sector de la sociedad que ha moldeado culturalmente al país.

El proceso que caracterizó a la última década, la de la administración kirchnerista, fue un acelerado ingreso a la "clase media real" de muchas personas que antes tenían problemas económicos pero pertenecían a la "clase media simbólica". Al punto que hoy, según Guillermo Oliveto, director de Consultora W, un 47% de la población se ubica en este estrato de la sociedad, algo que constituyó un fuerte logro tras una brusca caída. "La recesión del 99 al 2001 y la posterior explosión del 2002 llevaron a la Argentina al inédito nivel del 55% de las personas bajo la línea de la pobreza y al desempleo", señala el experto.
Por este motivo, si bien destaca la velocidad a la cual se produjo la consolidación de la clase media en los últimos años, también aclara que esa movilidad ascendente "se dio más como un proceso de recuperación que de nuevos ingresantes". Y es allí donde aparecen luces amarillas que indican que ese 47% ya no ofrece tantos motivos para festejar: los últimos indicios recogidos por los investigadores dan cuenta de una desaceleración en el crecimiento de la clase media, con serias perspectivas de estancamiento. 
Para un país como la Argentina, eso significa que hay todavía un 27% de la sociedad que se considera culturalmente de este segmento, pero cuyos ingresos no le permiten serlo realmente. Y, en paralelo, un 20% cuenta con pocas posibilidades de abandonar el estrato conformado por la clase baja. Algunos politólogos ya están tratando de vincular esta situación con la falta de apoyo al proyecto político kirchnerista, que está quedando evidenciado en la campaña electoral para las legislativas de octubre.

La clase media, en números
Una definición tan categórica por parte de los sectores medios exige saber con exactitud cuáles son los parámetros económicos para medir si, efectivamente, se es parte de este abarcativo segmento. De acuerdo con la pirámide social argentina elaborada en conjunto por Consultora W y Trial Panel, la composición del país es la siguiente:

Del gráfico aportado por Oliveto, se desprende que la clase media está integrada por, aproximadamente, un 40% menos de personas que dicen ser de este segmento. Por otro lado, un 30% de los argentinos componen la llamada "clase media típica" (C3), aquella que percibe un ingreso familiar mensual que va desde los $6.700 a los $12.000. Tomando este último número como piso ($12.000) y hasta los $33.000 se extiende la "clase media alta" (C2), a la cual pertenece un 17% de los argentinos. Otro de los datos que se desprende del estudio es que, a pesar de ser la clase media el segmento que genera mayor identificación, la cantidad de personas que lo integran es exactamente la misma que la que compone la clase baja (46%). 
Signos de estancamiento
Es indudable que, en los últimos diez años, los sectores medios protagonizaron un crecimiento sustancial, además de una consolidación, tras la salida de la crisis de 2001.Y no es para menos. El escenario en ese momento muy poco alentador. Así lo describe Oliveto: "La recesión de 1999 al 2001 y la posterior explosión del 2002 llevaron a la Argentina al inédito nivel del 55% de la población bajo la línea de la pobreza y al 25% de desempleo".
Tras la "década ganada", los números pueden conducir a un error: si bien fue notable el avance de la clase media, si se compara su situación actual con la de aquel contexto, el analista destaca que se podría hablar más de una "rehabilitación" que de un ingreso masivo de argentinos a los sectores que ocupan el centro de la pirámide.
En este punto, el experto destaca que "con la recuperación de la economía y del empleo, se retomó la movilidad ascendente, aunque más como un proceso de recuperación que de nuevos ingresantes". 

Por otra parte, con el avance del "modelo" K, el fortalecimiento de la clase media empieza a mostrar sus límites. Aun guiándose por los pronósticos oficialistas en relación con la economía, la movilidad social ascendente parece haber encontrado un techo. Así lo considera Oliveto quien, consultado por este medio, puntualiza que "este alentador proceso hoy ha perdido fuerza". Y agrega, además, que "es de esperar que si la economía crece a valores más moderados en los próximos años (3 o 4% promedio anual), la pirámide social futura se asemeje bastante a la actual". 
Siguiendo el razonamiento del analista, si se tiene en cuenta que la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, estimó que el repunte de la economía argentina este año será de entre el 4% y el 4,5%, el escenario no es muy optimista.
De esta manera, "se consolidaría una organización estructuralmente fragmentada y nos alejaría de ese ideal de una gran sociedad de clase media y con características de fuerte homogeneidad y cohesión, pasando a ser una nación que contiene a ‘varios países' dentro, y muy distintos entre sí", indica el titular de W consultora. 

¿Y la redistribución de la riqueza?
Una de las banderas que abrazó el kirchnerismo desde sus inicios fue la de la "redistribución de la riqueza". Y, si bien durante la década que el partido lleva en el Gobierno hubo una mejora en este sentido, los analistas destacan -que en lo que hace a la paridad económica- los salarios actuales muestran una similitud con el escenario de hace 20 años atrás. En este sentido, Oliveto hace referencia al coeficiente de Gini, un indicador internacional que mide la equidad en la distribución de los ingresos, siendo 0 el que representa la mayor equidad y 1 el de menor equidad.
Es por esto que el especialista resume: "A pesar de haber mejorado entre 2003 y 2011, este número es hoy prácticamente el mismo que en 1993 (0,43 puntos)". Curiosamente, en una sociedad que empieza a mostrar síntomas de una desigualdad que se acentúa, la percepción que los argentinos tienen del escenario es otra.
En palabras de Oliveto, "pese a la fragmentación social que se consolida, nos seguimos viendo a nosotros mismos como un país de clase media". 

Ser o no ser
Al analizar la percepción que los argentinos tienen sobre su situación económica, salta a la vista que casi una de cada dos personas se considera parte de la "clase media típica" cuando, en realidad, el número compuesto por quienes integran este segmento es de apenas una persona cada tres. Y este fenómeno se repite a la inversa: sólo un 3% se considera de clase alta cuando, en verdad, el segmento ABC1 está compuesto por más del doble (un 7%). 
¿Por qué tanto desde abajo de la pirámide como desde el segmento "top" se identifican más con los sectores medios? La explicación que da Oliveto de esta tendencia es clara. En muchos casos, dice, "por ingresos corresponde asignarles el título de ‘clase baja superior', pero una buena parte de ellos proviene de familias que históricamente fueron de este estrato, tienen una educación más que razonable y, fundamentalmente, poseen memoria de clase media". En el extremo opuesto, aquellos que se consideran "más abajo" del lugar que en realidad ocupan en la pirámide también tienen sus motivos para hacerlo. "Muchos ciudadanos que los demás tildarían de ‘ricos' se ven a sí mismos como de ‘clase media alta' ya sea por pudor, por no ser del todo conscientes de la distancia que los separa del resto o porque provienen de familias que alguna vez fueron clase media", destaca el consultor.

El caso argentino
Si bien es frecuente pensar que la identificación con el genérico "clase media" es un fenómeno que se replica en el resto del mundo, quienes analizan el tema destacan que Argentina es uno de los países de la región en que esta tendencia es más fuerte. Es que, señala Oliveto, "nos diferenciamos fuertemente de sociedades que históricamente han sido fragmentadas, como la brasileña, la peruana o la chilena y que recién en la última década han comenzado a consolidar un sector medio". De hecho, el predominio de este estrato en la percepción de los argentinos es algo que distingue al país del resto de la región. 
Así lo resume el experto: "En la Argentina actual, la clase media sostiene su vigencia como un elemento identificatorio central".

Fuente: www.iProfesional.com

6 de junio de 2013

Como Usan sus Celulares los Argentinos

Los más jóvenes prefieren enviar SMS, acceder a las redes sociales y descargar contenidos, mientras que los mayores de 30 años lo utilizan por trabajo y son usuarios intensivos del correo electrónico



Los usuarios argentinos de teléfonos móviles cada vez acceden más a servicios de Internet, con el 31 por ciento de los consultados que utilizan este tipo de conexión para ingresar a las redes sociales, de acuerdo a un estudio realizado por la operadora de telefonía celular Claro.
No obstante, el informe detalla que existen diferencias de acuerdo a determinados segmentos de usuarios. Los más jóvenes, comprendidos entre los 16 a 21 años, utilizan sus teléfonos a la noche, y preferentemente los fines de semana. Los servicios más utilizados son los mensajes de texto, tienen un amplio conocimiento del uso de las redes sociales en este tipo de dispositivos y en su gran mayoría son abonados de los planes prepagos.
A medida que la edad de los usuarios aumenta, los planes utilizados suelen ser por abono, y el consumo de contenidos apunta a la descarga de música, aplicaciones, videojuegos y el teléfono móvil para a ser un dispositivo de consulta y geolocalización.
De 26 a 30 años se concentran los usuarios que tienen el mayor porcentaje de descarga de ringtones, música y videos en el celular, mientras que la franja siguiente, de 31 a 35 años, prioriza el empleo del celular para temas laborales y son usuarios intensivos del correo electrónico.
Entre los usuarios comprendidos en la franja de los 36 a los 50 años disminuye el conocimiento sobre los diversos servicios on line disponibles para los teléfonos celulares, y el uso de Internet suele ser diurno.
A su vez, el reporte señala que los mayores de 61 años suelen optar por los servicios básicos de un teléfono celular, con el servicio de mensajería de texto y buzón de voz entre las prestaciones más utilizadas en estos equipos.
Estos comportamientos no difieren demasiado respecto al uso del teléfono celular en otras partes del mundo. En Estados Unidos, el instituto Pew destaca que los usuarios de celulares cuyas edades oscilan entre los 12 y los 17 años prefieren el uso de Twitter por encima de Facebook, mientras que en España la predilección de los niños y adolescentes por las redes sociales se refleja en el acceso a Tuenti y la plataforma de microblogging, según cita el diario El País .
Fuente: www.lanacion.com