Área de Management.
Este blog, pretende que los usuarios puedan asociar los contenidos de las materias que componen el área a la realidad empresaria. Están involucradas: Comercialización I, Comercialización II, Imagen y Comunicación, Investigación de Mercado, Administración de Empresas y Proyecto Inmobiliario. Los aportes que encontrarán permitirán una mejor comprensión de esa realidad, para estimular la creatividad y el método como proceso; y la planeación en el ámbito de los negocios.
El columnista de Adlatina se lamenta del uso de la lengua extranjera en el periodismo y la publicidad. "Convengo con que el poder de síntesis del idioma de Shakespeare es una tentación irreprimible para los creativos. Que no es lo mismo decir la 'Semana del Malbec' que 'Malbec Week'", advierte.
Por momentos, la publicidad y el periodismo, las dos grandes vertientes de la comunicación, nos hacen sentir como turistas en nuestro propio país. Este sarampión anglomaníaco, en publicidad, me sonaba como un eco de otras décadas y otros destapes idiomático. ¿Cuál?
Hurgué en mi archivo y encontré uno de los pocos ejemplares que deben quedar del GranDiccionanglo de Advertising y Marketing, ideado y editado en 1995 por dos amigos, Eugenio Arizmendi, uno de los fundadores y directivos de la agencia Diálogo, y el dibujante Kalondi (apodo artístico de Héctor Compaired) compañero de la época de la revista Primera Plana, con la colaboración de Lilian Goligorsky, periodista, escritora y publicitaria con actuación en varias agencias de primera línea.
Desde la portada, un monigote de Kalondi denunciaba su carácter humorístico e irónico: “Este headline tiene hook”. Me tocó escribir el prólogo, en el que me pareció prudente no cambiar el tono burlón del texto del texto, que prometía, en su introducción, más de 270 definiciones claras y didácticas, y una Guía Fonética “que le permitirá pronunciar como si hubiera gateado de chiquito por la Big Apple”.
Bueno, después de comprobar que la publicidad y el marketing, como otras actividades, en nuestro país son como una calesita en que todo da vueltas y vuelve a aparecer, sólo que vestido de nuevo, convengo con que el poder de síntesis del idioma de Shakespeare es una tentación irreprimible para los creativos. Que no es lo mismo decir la “Semana del Malbec” que “Malbec Week” o “Venta extrema” que “Hot Sale Week”.
Y que queda, además, más paquete señalar el camino de un famoso desodorante completando la marca con la frase “Find your magic”. Que remite, como diría Bernard Shaw, a la “lucha de sexos”. Y me felicito que hayamos progresado en este aspecto, porque si por un lado la publicidad de antes recomendaba conquistar a la chica a bordo de un soberbio coche sport, y hoy el asunto se arregla con un modesto y práctico producto corporal.
Pero acabo de dar un rodeo anecdótico, porque lo que realmente me preocupa es el estado actual de un idioma, el propio, que puede estar muy manoseado, depreciado o aplastado en textos de unos pocos caracteres, y para colmo sin el hábito de reposición que en una época representaba la lectura, pero que lamentablemente todavía es el único que nos queda.
No acabamos de darnos cuenta que las palabras, para no aventurarnos mucho más allá de la comunicación cotidiana, siguen teniendo tanto peso, o más, según los observadores más prolijos, incluso en el poderoso medio audiovisual, que las sobrevaloradas imágenes. Fíjese que lo que más perdura, después de 4 o 5 horas diarias frente al televisor, son las frases, que en el revoltijo de la pantalla e incluso de los medios que funcionan bajo su influjo, son lo que más nos siguen, astutamente, hasta la hora de consumir o incluso de votar.
El gran escenario de los productos y también de los políticos, que cada vez se parecen más entre sí, son los medios, que han terminado con los partidos. Fenómeno patente desde que un sabio dijo, varias décadas atrás, que en los Estados Unidos ya no había dos partidos, sino tres cadenas de emisoras que imponen su algoritmo: cuenta más cómo se dice que lo que se dice, privilegiando al candidato carismático y predigerido antes que al inocente que sigue, porfiado, en terciar con pergaminos, difíciles de encerrar en una frase o una imagen, pero que teóricamente garantizarían un buen gobierno. Así terminamos por pedir, irracionalmente “que se vayan todos” (cuando deberían quedarse todos para rendir cuentas), en español o en inglés.
Como todos los años, la consultora Innovation Group publicó su informe predictivo con datos actualizados sobre las tendencias de marketing y consumo. En este post, contamos las más importantes para que estés un paso adelante y puedas anticipar tu estrategia a lo que se viene.
1. Los rockstars de la tecnología experiencial.
Los consumidores se interesan cada vez más en experiencias impulsadas por las nuevas tecnologías, que los inspiren y los hagan disfrutar. La realidad aumentada y la realidad virtual pueden hacer una gran diferencia en una estrategia de marketing.
2. Las confluencias entre el arte y la Inteligencia Artificial.
Casos como el ganador en Cannes “The Next Rembrandt” de ING o “Magenta Project” de Google, abrieron el camino hacia una forma absolutamente nueva de crear arte, que seguirá sorprendiendo con sus avances en 2017.
3. La economía de la atención.
En un entorno donde la distracción tiende a aumentar por la creciente cantidad de información, la atención del consumidor vale oro, y asegurársela será más difícil que nunca: las empresas deberán utilizar Inteligencia Artificial para limitar la elección de sus consumidores.
4. Tecnología para bebés, un nuevo nicho de mercado.
Los Millennials están comenzando a ser padres y empiezan a buscar soluciones tecnológicas para la crianza de sus hijos.
5. Disruptores del Wi-Fi.
Crece la preocupación de muchos padres por limitar la adicción de sus hijos por las pantallas, y en respuesta aparecen dispositivos para bloquear la señal de Wi-Fi en la mesa familiar. Desconectarse comenzará a ser tan importante como estar conectado.
6. Turismo para la Generación Z.
Los miembros mayores de esta generación cumplirán 21 años el año que viene, por lo que ya están empezando a dejar su marca como consumidores. Las agencias de viajes deberán prepararse para aprovechar los beneficios cuando empiecen a tener tarjetas de crédito y se incorporen por completo al mercado productivo.
7. Hospedajes de showroom.
Las fronteras entre el retail y otros sectores están cayéndose. Esto se ve también en la tendencia a convertir a las habitaciones de hotel en showrooms de marcas de muebles y artículos para el hogar.
8. Gamevertising.
Más de medio millón de personas miran a otros jugar videojuegos en Twitch. Esto abre un nuevo espacio para la publicidad.
9. Publicidad real en un mundo virtual.
No falta mucho para que los usuarios empiecen a ver publicidad en realidad virtual. Aunque aún está en pañales en la mayoría de los países, se estima que para 2026 esta tecnología generará unos 38.000 millones de dólares.
10. La era de las mujeres solteras.
Las mujeres solteras tienen un gran poder de consumo, pero el nuevo reto para las marcas es comunicarse con ellas como personas, en lugar de definirlas por su estado civil, olvidando las etiquetas y reconociendo que tienen las mismas motivaciones que cualquier mujer.
11. Envases para mirar dos veces.
Como hizo Moschino al poner una de sus fragancias en un envase de detergente, muchas marcas estarán reconsiderando dónde puede ir su producto en los estantes de las tiendas a partir de repensar su packaging, maximizando así el aprovechamiento del punto de venta.
12. La Generación X retoma fuerza.
El marketing se ha obsesionado con los Millennials, los Baby Boomers y, recientemente, con la Generación Z. Pero la “olvidada” Generación X está de regreso y representa un grupo muy influyente. Por un lado arropan a sus padres y abuelos en temas como el digital y, por el otro, encaminan e influyen en las siguientes generaciones.
13. Plataformas inesperadas.
Redes como Tinder o PornHub cuentan con enormes audiencias y engagement diario. Aplicaciones basadas en geolocalización le añaden a estos beneficios el del potencial acceso a datos contextuales.
14. Consumidores y política.
Hoy más que nunca, los consumidores tienen posturas políticas, y para las marcas es cada vez más difícil evitar involucrarse si quieren ser parte de conversaciones importantes. El consumidor seguirá buscando marcas que defienden ciertos valores con los que se pueda alinear.
15. Publicidad y discapacidad.
La población con discapacidad es más grande de lo que se piensa y se vuelve más consciente de su identidad compartida. Una gran cantidad de gente se interesa por sus necesidades. Acá, el ejemplo de uno de los videos más virales del último año.
16. Feminismo.
El empoderamiento de la mujer en el mercado actual no es ninguna novedad. Por eso, las marcas que sepan generar una conciencia y una estrategia feminista se destacarán, en la medida que esta corriente se afianza en muchos sectores de la sociedad.
17. Alcohol orgánico y de bajas calorías.
Marcas de bebidas alcohólicas también empiezan a responder a la búsqueda de los consumidores de una vida más saludable.
18. Tres bebidas notables espirituosas.
Un nuevo vodka elaborado con agua de la niebla de San Francisco, nuevas variantes livianas de whisky y aguardientes de Baijiu (China) son sólo tres muestras de cómo el mundo de la coctelería está evolucionando hacia la mayor distinción posible en cuanto a sabor y técnicas de elaboración, más allá de la tendencia de la producción artesanal.
19. Nuevo veganismo.
La cocina vegana evolucionará más allá de los derivados de la soja, hacia productos más naturales y menos procesados.
20. Retiro en tienda.
La tendencia de combinar el eCommerce con el retiro en la tienda ahora llegará a los comestibles. Amazon abrirá locales donde la gente podrá retirar productos precederos.
21. Biohackeo.
Las tendencias de nuevas formas de bienestar evolucionan hacia una búsqueda por “hackear” el cuerpo sin perder lo natural, con productos como Go Cubes: caramelos de café que potencian la concentración y prolongan el estado de alerta.
22. El revival de la comida rápida.
Las cadenas de fast-food se adaptan a las nuevas tendencias saludables, pero también la búsqueda de bienestar toma forma de cadena de comida rápida. También se vive un revival de la estética típica de estos restaurantes en las décadas de 1950 y 1960.
23. Test-drives en el retail culinario.
La cultura de la comida sigue cobrando importancia. Algunas marcas ofrecen demostraciones con chefs o permiten que los visitantes prueben los productos en sus tiendas.
24. Belleza andrógina.
La aparición en las redes sociales de más y más hombres que usan maquillaje impulsa un cambio de foco en la concepción de esta práctica: ya no como la corrección de defectos, sino como una forma de creación artística.
25. Renacimiento de la belleza sin marcas.
Contra la tradición aspiracional del marketing de belleza, los Millennials y la Generación Z son indiferentes a las marcas, y buscan precio y calidad sin importar las etiquetas.
26. Entrenamiento cerebro/cuerpo.
Un estilo de vida físicamente activo ayuda a la salud neurológica. Emerge una concepción más holística del ejercicio y el fitness en general.
27. Festivales de fitness.
Las marcas encuentran formas creativas de unir el interés masivo en hacer ejercicio físico con la demanda de experiencias, mezclando fitness con música en vivo.
28. Economía del cuidado.
La población mundial está envejeciendo, y aparecen plataformas para ayudar a las familias a cuidar de sus familiares mayores. Esta necesidad cobrará relevancia con el tiempo. (Para saber más sobre este punto mirá la nota: Marketing para la tercera edad, un mercado que no para de crecer.
29. Carreras de drones.
Esta tecnología de nicho se hará más y más popular, y poner drones a competir puede ser el próximo gran deporte.
30. La segunda pantalla está primero.
Las fronteras se desdibujan, y los grandes eventos en vivo se transmiten en internet antes que en televisión.
31. Renacimiento del sueño.
Nuevas marcas buscan valorar el sueño, que nuestra cultura tiende a despreciar. Surgen eventos y productos centrados en la importancia del descanso.
32. Laboratorios sin efectivo.
Suecia y Zimbabue ya anularon casi por completo las operaciones con efectivo, y funcionan como laboratorios de lo que se espera sea el futuro de las transacciones 100% electrónicas.
33. Veo ahora, compro ahora.
Se achican las esperas en el mundo de la moda. Este modelo fue una tendencia en las Semanas de la Moda de New York y Londres, pero también mercados periféricos como China y Brasil se suman a la movida.
34. Redefinir el lujo.
Consumidores motivados éticamente se vuelcan por marcas que ponen el énfasis en la inclusión, sustentabilidad y calidad del producto. Nuevas marcas desplazan a las tradicionales.
35. Boomers hipster.
Los Baby Boomers reinterpretaron la cultura de la jubilación y demandan su versión de experiencias hipster, más costosas y refinadas.
36. Marketing de experiencias extremas.
Las marcas piensan activaciones más y más memorables para capturar la imaginación del público moderno.
37. El lujo del aroma.
Es el nuevo elemento de branding en la inmobiliaria de alta gama. Ambientes con perfumes exclusivos cuentan una historia y expanden la oferta de valor.
38. Naturalismo en el retail.
Las marcas de tecnología dejan las tiendas frías y minimalistas a favor de algo más natural, un espacio amigable que valga la pena visitar aunque no se esté buscando nada específico.
39. Flagships sin productos.
Las tiendas más representativas pueden no vender nada, sino ofrecer una experiencia de marca inmersiva, como está haciendo Samsung en New York.
40. Pagos por convergencia.
Simplificar las compras online y móviles al punto de poder pagar con un solo toque impulsará este tipo de transacciones.
41. Guerras de envíos.
Las compañías tecnológicas ponen el foco en este aspecto crucial de la cadena del retail, desarrollando soluciones propias para aumentar su competitividad.
42. Retail sin plataformas.
La desafiante Generación Z, además de no creer en las marcas y desconfiar de la publicidad, es inconstante con las plataformas sociales, a pesar de pasar casi todo el tiempo conectados. Las marcas deben llegar a ellos en todas las plataformas.
Fuente: Adlatina.com / Alan Pérez — Redactor en NSB Agency
Tomen nota de estas dos palabras: Inteligencia Artificial. No van a oír hablar de ninguna otra cosa con más énfasis en el futuro inmediato que de eso. En ese futuro se dibujan grandes cambios plagados de oportunidades y de incógnitas. Nadie sabe cuáles serán el alcance y la rapidez de los cambios. Pero si que el proceso ha comenzado con fuerza. Habrá que ver si se trata de una revolución equiparable, en su capacidad de transformación, a la que generó internet, pero lo cierto es que la inteligencia artificial está ya en el centro de nuestro futuro.
Debemos empezar por asumir plenamente que la dependencia cada vez más extendida de las tecnologías existentes y futuras no tiene pasaje de vuelta. La buena noticia es que los avances en la Inteligencia Artificial (AI por sus siglas en inglés) impulsarán el uso y usufructo de este nuevo recurso natural que muchos llaman Big Data y que pocos han sabido transformar en valor. De hecho, el concepto big data, empieza a desaparecer de las conversaciones para dar lugar a la AI. Precisamente esto sucede por la habilidad de AI en el procesamiento de datos y en como proporciona una inmensa utilidad comunicacional, comercial y empresarial que puede, exponencialmente, reemplazar a las tecnologías existentes y a las capacidades humanas convencionales.
Se abre una nueva era para la relación empresas, instituciones y organizaciones - personas.
Estamos ante el comienzo de otra gran convergencia: el aprendizaje automático, el análisis y la gestión de datos a escalas casi infinitas y el aumento del poder de cómputo. Esta convergencia convertirá la inteligencia artificial (AI) en esencial. Imposible concebir un aspecto de nuestro futuro que no se vea afectado por ella.
Es precisamente por ello, acompañado por la creciente e imparable explosión de datos, que la AI se ha posicionado como la tecnología esencial de las próximas décadas.
Las primeras fases de la AI forman parte de nuestros hábitos diarios desde hace tiempo. Hace años que Amazon utiliza algoritmos predictivos para ofrecer al usuario recomendaciones basadas en su historial de búsquedas o compras. Google usa el aprendizaje automático para completar las expresiones de búsqueda, y a menudo logra predecir acertadamente lo que busca el usuario. Facebook y el resto de plataformas digitales también son parte de esta irrefrenable ola. La AI es esencial para el futuro de la autoconducción (transporte privado, público, logístico, comercial y tantos etcéteras como la imaginación permita). No sólo serán útiles a la hora de evitar colisiones o atascos sino también para optimizar el tráfico en autopistas y carreteras.
La AI estará presente en cada segundo de la vida de cada empresa, de cada organización de cada persona conectada. En el futuro inmediato veremos un avance a dos velocidades. Empresas que ya la utilizan y todas aquellas empresas que necesitarán integrarla en sus productos y servicios. Sin ello les resultará muy complejo competir con otras que si usen redes de recolección de datos para aplicar dichos resultados a mejorar las experiencias de los clientes y ayudar a guiar la toma de decisiones empresariales.
Los consumidores de hoy ya han asumido y asimilado que la vida se desarrolla en armonía con nuevas tecnologías y entornos cada vez más digitales a su alrededor. Conscientes de que la vida es “espiada” y “trackeada” a cada paso la expectativa de los consumidores es que las empresas que poseen todos esos datos se anticipen a sus necesidades y entreguen respuestas instantáneas y personalizadas a cada consulta. Que los datos hagan de la vida de las personas algo mejor. En otras palabras, un intercambio más justo: datos a cambio de valor añadido.
Como toda nueva tecnología en sus primeros años, la AI ha sido demasiado cara o compleja como para permitir su uso en la mayoría de las empresas. Adquirirla y luego integrarla con las operaciones habituales puede ser costoso y complejo, pero es una cuestión de tiempo que se haga accesible y su uso se extienda sin límites.
Mientras ese proceso se de muchas empresas seguirán tomando decisiones guiadas más por el instinto que por la información.
Lo cierto que la AI no se limitará a un ámbito específico. Desde el comercio a Hacienda, desde los medios de comunicación a la nueva TV a medida, desde las ciudades al turismo… Llegará ese día en que los clientes-ciudadanos-contribuyentes-turistas-etc hablarán con chatbots interactivos que podrán recomendarles productos, restaurantes, hoteles, servicios, espectáculos, según su historial de búsquedas, comentarios, compras y recomendarles actividades, ofrecerles descuentos especiales o manejar cuestiones de servicio como el transporte o necesidades específicas.
Los asistentes digitales inteligentes ayudarán a las personas tan bien –incluso mejor- que un asistente humano.
Dos de las cuestiones que dominan el presente de la AI son la seguridad y la privacidad. Cuantos más datos uno entregue (renunciando a la ficticia privacidad, porque los estamos entregando a veces sabiendo que lo hacemos y muchas veces sin saberlo) mejor podrá la máquina predecir nuestras necesidades. Y dado que la AI se alimenta de datos el concepto de privacidad quedará borrado prácticamente.
Aquí es donde entra en escena las palabras responsabilidad y confianza. La gente elegirá a las empresas que sean transparentes respecto del uso que hacen de los datos personales de la gente. Pero no siempre se puede elegir. Uno no puede elegir un Ayuntamiento o una Hacienda o una Policía. Por lo que la gente debería exigir a las Administraciones, organismos e instituciones que sean responsables en el uso de los datos. El procesamiento y gestión de datos, anonimato y la privacidad deberían ser parte de un combo ideal, indivisible a la vez que improbable.
Lo cierto es que gran parte del debate está centrado en como se reinventarán los espacios de trabajo (oficinas, fábricas, laboratorios, cadenas de montaje, etc) y el trabajo, a partir de la irrupción de las máquinas. Casi 6 de cada diez de los empleos actuales en los países de la OCDE están en riesgo de desaparecer como consecuencia del auge de este proceso. Veremos a la máquina como compañero de trabajo o como quien ocupara nuestro puesto de trabajo. La AI podría ayudar a generar nuevos niveles de productividad, eficiencia y rentabilidad. No queda claro aún a coste de que, o mejor dicho de quienes. O si precisamente por su aportación las máquinas ayudarán a mejorar nuestras vidas en lo profesional y por lo tanto en lo personal también.
Este debate abre una ventana a una nueva dimensión en la relación entre el hombre y la máquina. Lo empresarial será casi anecdótico si lo enmarcamos ante cuestiones más de tipo existencial. En lo tangible veremos como industrias enteras se transformarán. Seremos testigos de cómo las máquinas desplazarán a miles de trabajadores al poder automatizar cada vez más –ciertas- tareas. La historia nos ha demostrado que ser apocalípticos no ofrece soluciones ante los desafíos del futuro. Justamente la IA abre todo un nuevo escenario de nuevos trabajos y también simplificará algunos de los empleos actuales y generará otros nuevos de los que aún no sabemos. El impacto de la AI es de tal relevancia que no podemos, aún, dimensionar su verdadero alcance. Los algoritmos, por ahora, no tienen emociones ni ética. La automatización de la vida abre interrogantes legales. ¿Cómo debe regular el derecho la relación de los seres humanos con las máquinas? La Comisión de Asuntos Jurídicos de la Comisión Europea acaba de aprobar un informe pidiendo que se cree un marco jurídico concreto, que se constituya una agencia comunitaria centrada en esta materia y que se establezca un código ético voluntario.
Algunas de las voces “apocalípticas” provienen de algunas de las mentes más lúcidas de nuestra época. Stephen Hawking o Elon Musk por mencionar a dos de ellos. Este último advirtió que “tenemos que ser muy cuidadosos con la Inteligencia Artificial. Es potencialmente más peligrosa que las armas nucleares”. Y no se quedó allí, agregó que “yo me inclino mucho a pensar a que debe haber una especie de regulación, quizás a nivel nacional e internacional, sólo para asegurarnos que no haremos algo muy tonto”, dijo. “Con la inteligencia artificial estamos convocando al demonio.”
Por su parte el científico británico vaticina que la inteligencia artificial podría ser “lo mejor” o “lo peor” para la humanidad. Aunque también afirma que los robots “podrían llegar a tomar el control y se podrían rediseñar a sí mismos”… y que “el desarrollo de la inteligencia artificial podría significar el fin de la raza humana“, si los sistemas artificiales llegaran a superar en inteligencia a las personas.
Afortunadamente la AI, de momento, está lejos de superar a la humana. Aunque voces como la del filósofo sueco Nick Bostrom anticipa en Superinteligencia que “existe un 90% de posibilidades de que entre 2075 y 2090 haya máquinas tan inteligentes como los humanos“, seguramente ninguno de nosotros podamos verlo, o decirle que acertó o se equivocó. ¿O sí podremos?
Intentando enseñar a los ordenadores cómo deben aprender, los progresos están llegando con el uso de algoritmos que se inspiran en el funcionamiento de nuestro cerebro, de nuestras neuronas. Son las llamadas redes neuronales artificiales, que dan paso a lo que conocemos como deep learning, aprendizaje profundo. No hay, y probablemente no habrá mejor red neuronal que un cerebro más una máquina.
Creer que la AI será autónoma, es decir que prescindirá por completo del factor humano, sería un error de cálculo mayúsculo. El factor humano debería seguir siendo esencial en muchos ámbitos. De allí que existen varios tipos de machine learning, tres de los cuales destaco: el supervisado (algoritmo que trabaja con información etiquetada, la AI del presente), el que no tiene supervisión (el sistema reconoce patrones y etiqueta los datos por sí solo) y el que funciona por refuerzo (el más complejo y que probablemente termine imponiéndose: la máquina aprende sola mediante ensayo y error. Se refuerza el sistema con los propios aciertos). Veremos quizás a la máquina conseguir algo cercano a imitar la intuición humana, pero ¿veremos a la inteligencia artificial sentir como la humana?
Sobre el machine learning el salto hacia el siguiente nivel verá como la evolución de descriptivo a predictivo, pasará a prescriptivo. El valor descriptivo ayudaba a entender ¿qué pasó? El predictivo apuntaba a anticiparse a ¿qué va a pasar? El prescriptivo será el valor que ayude a ¿cómo hacer que pase? Evolucionando de la predicción a la optimización. De momento encontrar una combinación entre lo predictivo y lo prescriptivo será un buen comienzo.
La consultora Gartner predice que para el año 2020 el 85% de la interacción con los clientes será gestionada por inteligencia artificial. Para el año 2019 se estima que la AI representará un mercado de $ 28 trillones. Y en una encuesta entre ejecutivos europeos sobre cuando estiman que la AI tendrá un impacto significativo en su industria, un 35% respondió que en los próximos dos años y un 36% en los próximos 3-4 años.
Son múltiples los retos a los que se enfrenta la sociedad de la inteligencia. Laborales, educacionales, sociales, incluso trascendentales y éticos. Pero es la ley del progreso, nuevos escenarios, nuevos desafíos y sobretodo nuevas oportunidades.
Estamos creando una sociedad en la que el hombre convivirá con inteligencias artificiales entre los que habrá asistentes personales, transportes autónomos, robots en nuestros trabajos y hogares y mentes digitales que formarán parte de nuestra cotidianeidad. En el mundo del futuro las cosas del día a día van a cambiar más de lo que pensamos, esperamos o imaginamos. Si nadie levanta la voz y propone un futuro alternativo, ya sabemos en que tipo de mundo pasaremos el resto de nuestra vida. Y quién la controlará.
Cuando lo ordinario es extraordinario el mundo mejora. Lo femenino empuja a la humanidad hacia delante. Estamos presenciando momentos históricos en los que la mujer tiene, cada vez más, un rol sobresaliente. Se trate de mujeres desconocidas o conocidas, de aquellas que aparecen en los medios o de las que, sin ser protagonistas de las noticias, marcan la diferencia.
Ya pasaron cuatro años desde que la primera astronauta china inició con éxito su misión. Más de seis décadas después de que el presidente Mao Zedong asegurara que en la China comunista las mujeres sostendrían “la mitad del cielo”, Liu Yang y otros dos tripulantes viajaron en la nave espacial Shenzou 9.
En Birmania, veintiún años después de haberlo conseguido, Aung San Suu Kyi recibe el Premio Nobel de la Paz. La líder opositora, un ícono de su país y de la lucha por las libertades, dice que a Birmania le queda mucho para la libertad completa. Tras 15 años de arresto domiciliario, todavía le queda coraje para seguir alzando la voz, para defender la paz y participar en la incierta política parlamentaria de su país.
Al mismo tiempo, otras dos mujeres tienen una voz de máxima relevancia en las finanzas globales: Angela Merkel, Christine Lagarde y Janet Yellen. A la Canciller alemana se le pide que encienda los motores de la economía mundial. Por su parte, la directora gerente del FMI ha recomendado un esfuerzo colectivo para que la eurozona alcance “una etapa fundamental en su desarrollo”. La presidenta de la Reserva Federal de EE.UU. aseguró que “el panorama económico es incierto, así que la política económica no sigue un curso predeterminado. Nuestra capacidad para predecir la forma en que la tasa de fondos federales evolucionará es bastante limitada, porque las políticas monetarias tendrán que responder a cualquier circunstancia que pudiera golpear la economía. Cuando ocurren cambios y el panorama económico cambia, la política monetaria debe de ser ajustada”. Ellas son protagonistas de un momento histórico para la economía internacional.
Anna Wintour, editora de la revista Vogue, dirige los designios de la moda desde hace más de veinte años. Su influencia, como adalid de uno de los sectores económicos con mayor proyección en Estados Unidos y el mundo, trasciende este ámbito.
Más del 90% de las mujeres más poderosas de mundo tienen pelo corto. ¿Por qué? Merkel, Lagarde, Nooyi, Ghandi, Clinton, Obama… Rousseff hasta hace poco. Me contestan en Twitter, por mayoría abrumadora, que es por falta de tiempo para arreglarse.
Hoy ya no nos llama la atención que Madonna siga siendo la reina del pop y que en el top ten de los videos más vistos en YouTube estén Lady Gaga, Beyoncé, Taylor Swift, Jennifer López, Shakira y Rihanna. Las mujeres reinando y gobernando, no sólo en el pop.
Hasta el 2012, más de 1.700 millones de habitantes de la tierra eran dirigidos por una mujer presidente o primer ministro. Entre las más destacadas hasta entonces la misma Canciller Merkel, Dilma Rousseff en Brasil, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Dalia Grybauskaite en Lituania, Jóhanna Sigurdardóttir en Islandia, Julia Gillard en Australia o Ellen Johnson-Sirleaf, actual presidenta de Liberia. En la actualidad el número se ha reducido. Esto significa que un cuarto de la población del planeta era dirigido o liderado por una mujer. Todo está cambiando.
Es una realidad que los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fueron los Juegos de las Mujeres. Por primera vez en la historia olímpica, todas las delegaciones acudieron con atletas femeninas. Un total de 4.850 deportistas que suponen el 46% de los participantes. Un reflejo bastante cercano a la población mundial que reparte a los más de 7.000 millones de habitantes casi a partes iguales entre hombres y mujeres. 116 años más tarde. Mejor tarde que nunca. La buena noticia es que en los Juegos de Río 2016 la tendencia se consolidó. Y en la delegación de España las mujeres han ganado más medallas que los hombres.
Extraordinarias.
Aunque los avances en las últimas décadas son notables, queda mucho trabajo por realizar. Hay ejemplos pequeños que demuestran lo grande del recorrido: en Wikipedia sólo el 8% de los editores son mujeres. Eso significa que nuestra nueva enciclopedia universal está escrita casi en una totalidad por varones. Y sólo el 25% de la fuerza laboral mundial del sector tecnológico está representado por mujeres. Curiosamente Katherine Myronuk, “las mujeres siempre tuvieron un rol central en la tecnología, pero en los últimos tiempos han sido invisibles. Por ejemplo, en los principios de la informática, los primeros programadores, fueron mujeres. Como las que trabajaron con la primera computadora, la Eniac. Ellas inventaron muchas de las pautas de programación que aún usamos hoy, pero es algo que casi nadie sabe. Fueron mujeres muy interesantes.” Quién lo dice es Katherine Myronuk, profesora de Singularity University. Menos del 5% de los proyectos tecnológicos en Estados Unidos son liderados por mujeres. Y de la lista Fortune 500 solo el 4% de las empresas tienen una CEO.
El mundo y las empresas entiende cada vez más la importancia de la diversidad en los equipos de trabajo y el mercado tecnológico, no ajeno a esta circunstancia, podría aprovecharse de su visión y su mirada femenina. Más mujeres en tecnología seguramente redunde en nuevos desarrollos.
No es novedoso decir que las mujeres emprendedoras son muchas menos que los hombres, pero está demostrado que a ellas les va mucho mejor que a ellos emprendiendo. Las empresas creadas por mujeres o con una alta tasa de ellas en los cuadros de mando, tienen tasas de retorno mejores que los hombres a la hora de emprender. Según el estudio Women in Technology: Evolving, Ready to Save the World de la Fundación Kauffman tienen un 35% más de rendimiento. La realidad es que todos tenemos la capacidad de emprender y la mujer ha demostrado que cuando tiene la oportunidad de hacerlo, en economías más castigadas o emergentes, mejora su entorno, su familia, su pueblo, su ciudad.
Por otro lado, entre las mujeres silenciosas y desconocidas encontramos la grandeza de lo pequeño.
Ser madre y mujer trabajadora es algo ya de por sí extraordinario. Y aunque resulte sacrificado, la mujer crea su propia perfección cuanto más imperfecta es su realidad. Y eso resulta absolutamente admirable.
Lo ordinario se transforma en extraordinario precisamente por ello.
Se oyen argumentos muy críticos con el avance de los derechos de la mujer, que ha tenido lugar en estos últimos años. Algunos opinan que han terminado siendo un retroceso. Que hoy la mujer trabaja más, descansa menos, está más expuesta y menos cómoda.
Sin embargo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) declara en sus principios que la población femenina ha sido decisiva en el progreso de la democracia, la reducción de la pobreza, la prevención y la recuperación de las crisis, la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible. Asegura, además, que “empoderar a las mujeres da un impulso a las economías florecientes, a la productividad y al crecimiento”.
A su vez, el PNUD elabora un Índice de Desigualdad de Género, que tiene en cuenta tres dimensiones: la inserción en el mercado laboral, el empoderamiento y la salud. Cómo tratan las sociedades a la mujer, dice mucho del grado de desarrollo de los países.
A pesar de los progresos realizados en este ámbito el PNUD apunta que las mujeres representan el 60% de los más pobres a nivel mundial, menos del 16% de los parlamentarios, las dos terceras partes de los analfabetos y son objeto de violencia sistemática, tanto en los conflictos armados como en la intimidad del hogar. No obstante, hay historias de mujeres que demuestran su resistencia, fortaleza y valor. Son agentes decisivos en la gobernanza democrática, la reducción de la pobreza, la prevención y recuperación de la crisis, la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible y la respuesta al VIH y el SIDA, áreas principales donde el PNUD enfoca todos sus esfuerzos. La igualdad de género y el empoderamiento de la mujer son derechos humanos y la clave del desarrollo y del logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
Y también del extensísimo camino que queda por recorrer… Mientras escribo estas líneas conocemos que hay unas 500 millones de mujeres analfabetas en el mundo. “Para las mujeres, aprender a leer y escribir es como salir de las tinieblas”dijo Aicha Barki que trabaja en una ONG en Africa para dar voz y esperanza a la mujer. Hay muchas mujeres, quizás no tantas, que se negaron a resignarse ante una parte del mundo en el que la injusticia o la tradición de sus países les impide crecer, desarrollarse, o simplemente ser libres.
Sin las mujeres, el mundo no tiene futuro. Obviedad de las que conviene volver a repetir. Para mantener un ritmo de crecimiento económico sólido y constante hasta el año 2030, los países además de crear la cantidad y calidad de empleos necesarios, deberán apostar por la educación, capacitación e inclusión de las mujeres en el mercado laboral. Cuando aumenta la participación de las mujeres en la actividad laboral se produce un impulso en el ritmo de incremento del Producto Interno Bruto.
La suma de estos datos y realidades (unas desconocidas, otras famosas) nos deja una sola certeza: que la fuerza, la energía y, en concreto, el instinto femenino es lo que nos empuja hacia el futuro. Indudablemente el futuro es de la mujer.
Fuente: AndyStalman.com Andy Stalman es uno de los mejores especialistas en Branding del mundo. Tiene talento y carisma, y ha sido considerado como “Mr. Branding” en varios países.
Se acerca el final del 2016, un año que trajo cambios importantes en las formas en las que el marketing se comunica con sus audiencias; se consolidaron las redes sociales en nuevas variantes, como Snapchat, y el video pasó a ser un formato esencial en el menú de mensajes de las marcas.
Para el 2017, el contenido seguirá siendo una estrategia relevante, esta vez será el cambio en la tecnología y las plataformas existentes, lo que impactará en la implementación de las próximas estrategias. El sitio Hubspot publicó la visión de la especialista Carolina Samsing, que identificó siete tendencias cruciales a las que hay que tener en cuenta a la hora de planificar el próximo año y su presupuesto.
1. Las marcas deberán integrar las aplicaciones de mensajería instantánea en su estrategia
Las 5 apps más populares de conexión social hoy en día son todos de mensajería instantánea: WhatsApp, Facebook Messenger, Wechat, entre otros. El 84% de la información que se comparte es a través de chat. También llamado como “dark social”, estos canales de comunicación han crecido exponencialmente y la mayoría de los videos, links y memes se comparten por ahí. Además de la redistribución de recursos para cubrir estas herramientas, las marcas se enfrentarán a dos desafíos fundamentales: primero, cómo medir esta interacción, ya que cuando alguien llega a un sitio web mediante un link compartido por un app de mensajería, todo queda almacenado como “tráfico directo” sin la posibilidad de saber más. El segundo desafío será integrarse a estas conversaciones de manera no invasiva y que permita entregarle valor a los usuarios.
2. Las herramientas de automatización serán cada vez más comunes en los equipos de marketing Para el 2017, la inversión en tecnología será indispensable. El marketing ya no es sólo intuición: las estrategias de marketing están siendo amplificadas y optimizadas por la tecnología y la ciencia. La intuición y la creatividad humana están siendo reforzadas por los datos. La fragmentación y multiplicación de los medios de comunicación requiere de un marketing digital escalable. En el 2016 hemos visto un aumento en el uso de plataformas de marketing digital como HubSpot que ofrecen herramientas de automatización que le permiten a las empresas publicar y comercializar a escala. Los emails son automatizados para ser enviados a ciertas horas y según ciertos comportamientos, las publicaciones en redes sociales pueden programarse con anterioridad y las campañas pueden ser manejadas de forma remota y diseñadas con anticipación.
3. Habrá una mayor exigencia en justificar el ROI de las estrategias de marketing Según el estudio sobre el Estado del Inbound Marketing en Latinoamérica uno de los desafíos más grandes para los equipos de marketing hoy en día es medir el retorno de inversión de cada una de sus actividades. Los ejecutivos están cansados de métricas vacías como seguidores, likes, e impresiones y quieren ver resultados medibles y útiles para la toma de decisiones. La inversión en marketing debe verse reflejada directamente en el crecimiento de las empresas y cada vez más a nivel gerencial, se exigirá a los equipos de marketing que sean capaces de atribuir ganancias a los esfuerzos de marketing.
4. Adiós a las medidas de “vanidad” Similar a la tendencia anterior, el perseguir seguidores y likes como un fin en sí mismo es algo que dejó de ser un objetivo hace ya casi 10 años. Hoy en día la acumulación de personas que “te siguen” no es sinónimo de éxito ni de crecimiento. En 2017 la mayoría de los profesionales de marketing finalmente se darán cuenta que más vale 1,000 seguidores que participen, antes que tener 100,000 seguidores mudos. Las marcas deben enfocarse en invertir recursos para entregar valor a sus seguidores. La clave está en crear contenido relevante, útil y que pueda dar respuesta a sus preguntas. Algunas de las estrategias que veremos más frecuentemente son el uso de influenciadores, donde las marcas tienen “embajadores” que de forma honesta y humana interactúan con los seguidores. Veremos también el uso de publicidad nativa, donde las publicaciones se muestran sólo a aquellas personas que han mostrado un interés previo, y espacios de interacción instantánea capaces de dar respuesta y un servicio al cliente de primera.
5. El futuro es del video En el 2016 vimos cómo el video pasó a ser el formato más relevante en la mayoría de las redes sociales. Facebook Live, Instagram Stories, Snapchat y Periscope fue solo el comienzo de esta nueva era del storytelling donde la forma más eficiente de contar historias es a través de videos. Incluso Nicola MeMendelsoh, VP de Facebook en Europa, predice que en 5 años más, lo más probable es que el contenido en Facebook sean sólo videos. Las marcas deberán no sólo subirse al “tren del video” sino que deberán invertir de forma significativa en la producción de contenido en formato de video, a través de equipos internos o externos, que les permitan contar historias a través de éstos.
6. Uso estratégico del móvil Hace ya bastante tiempo que el tráfico y las búsquedas móviles superaron a las búsquedas por computadoras de escritorio. En el 2017 esto seguirá creciendo. El invertir en tener una página “mobile friendly” es un requisito indispensable. Las marcas deberán aprovechar la posibilidad de comunicarse con sus usuarios de forma móvil. Cada vez son más las personas que utilizan teléfonos inteligentes cuando visitan una tienda, abriendo una enorme posibilidad a las marcas de interactuar con su audiencia en el momento. Hay que aprovechar el aquí y el ahora que permite la telefonía móvil y así entregar contenido relevante según la ubicación y temporalidad de nuestros clientes potenciales.
7. Menos (emails) es más En promedio, una persona que trabaja en una oficina recibe alrededor de 121 correos al día. Si bien es una herramienta que nunca dejará de ser relevante (ya hay más de 5 billones de usuarios de email en el mundo) las marcas deben entender que si se quiere llamar la atención de los clientes potenciales, el correo electrónico puede que ya no sea la forma más eficiente. Y esto no es sólo frente a la comunicación externa, internamente se verá como las empresas están invirtiendo en nuevas plataformas de comunicación para reducir la cantidad de emails que se envían a diario y así agilizar el manejo de procesos.
Los avances tecnológicos y los cambios en las formas de consumo impactan en todos los sectores. Diez habilidades que serán clave en el trabajo del futuro.
Los vehículos sin conductor están entre los proyectos más importantes de grandes empresas como Google o Uber, que recientemente se alió con Volvo para crear este auto del futuro.
Hay una apuesta clara por este proyecto que incluso cuenta con el apoyo de la administración de Barack Obama. El presidente de Estados Unidos reconoció que de esta forma las autopistas serían más seguras y ayudarían a salvar miles de vidas cada año. Más allá del asombro inicial hay otros aspectos que conviene tener en cuenta. Cabe preguntarse cómo cambiaría el sector del transporte y cómo afectaría a sus profesionales. Por ejemplo, ¿harían falta profesores de autoescuela? ¿Qué pasaría con los administrativos que gestionan los trámites de tráfico? Los avances tecnológicos y los cambios en los gustos y patrones de consumo están revolucionando todos los sectores y como consecuencia hay profesiones que están obligadas a transformarse. Aquellas que se resistan a esta evolución están condenadas a desaparecer del mercado laboral. Por ejemplo, quizá dentro de unos años no sean tan necesarios los conductores tal y como los conocemos hoy, pero al mismo tiempo surgirán nuevas figuras como el operador de vehículo autónomo.
Según el informe, Tendencias en el entorno laboral, elaborado por Sodexo, se trata de "una versión sofisticada del chófer tradicional con conocimiento de recorridos alternativos que facilitan la movilidad de un lugar a otro". Pero, ¿hasta qué punto este nuevo escenario va a implicar la desaparición de ciertas profesiones? Según Mariano Cañas, director de ventas y marketing de Experis, no hay que ser alarmista. "Hay quien dice que en un futuro los bomberos serán sustituidos por los drones. Es una visión a largo plazo. Pero más que desaparecer, las profesiones tradicionales están evolucionando y exigen nuevas habilidades", dijo a Expansión. "Por ejemplo, el comercial clásico ya no existe. Hoy son responsables de desarrollo de negocio que realizan una venta más consultiva con capacidades técnicas para resolver las dudas de los clientes", agregó. Por su parte, Valentín Bote, director de Randstad Research, añadió que esta evolución siempre se ha producido. Sin embargo, hoy se da a un ritmo acelerado debido al impacto de la tecnología y la digitalización, de manera que ya se habla de la cuarta revolución industrial. Tanto es así que se estima que en una década, el 47% de las profesiones va a desaparecer. Actualmente, las ocupaciones más afectadas por este nuevo panorama son "las más mecánicas que requieren poco nivel de cualificación", aseguró Andrés Fontenla, director general de Fontevalue Consulting. "La tecnología impactará, sobre todo, en los ámbitos de la salud, energía y finanzas, en los que los dispositivos inteligentes sustituirán a las personas", apuntó.
Aquellas actividades que cuentan con funciones más rutinarias son, sin duda, las que tienen más riesgo de desaparecer. Así se confirmó en el estudio Jobless recoveries, realizado por los expertos Henry Siu, de la University of British Columbia y Nir Jaimovic, de Duke University. Los expertos concluyen que algunos de los puestos que están en peligro de extinción son los trabajos basados en normas y tareas físicas, como pueden ser los operarios de fábricas que trabajan en la soldadura o con las máquinas de prensa, mozos de almacén o los reparadores de electrodomésticos. También sucede así con los que desempeñan tareas monótonas como secretarios, bibliotecarios o cajeros de banco. "La mayoría de estas actividades, que fueron muy comunes hace tiempo, están empezando a desaparecer", comentan Siu y Jaimovic. Para ellos, la mayoría de estas tareas están siendo reemplazadas por máquinas. Precisamente, la automatización de las ocupaciones es el punto de partida del informe "The future of employement: how susceptible are job to computerisation?", elaborado por Deloitte y la Universidad de Oxford. En él se han clasificado hasta 700 profesiones según su riesgo de ser reemplazadas a corto plazo por un robot. Teleoperadores, buscadores y documentalistas y costureros son los que ocupan las primeras posiciones. Luis González, director en el área de innovación en Business Process Solutions de Deolitte, recuerda que los empleos relacionados con transporte y almacenamiento, hotelería, comercio minorista y mayorista y mecánicos son los peor parados. "Todos los empleos asociados a la fabricación están impactados por la automatización. Desde los fabricantes de ropa y calzado hasta la siderurgia, pasando por la industria del motor", afirmó. "Este impacto también se percibe en puestos como secretariado o mecanografía y, por supuesto, en el sector agrario y minero", añade González.
En la situación opuesta se encuentran los puestos de la administración pública, educación e información y comunicación. También las proyecciones de la oficina de estadísticas laborales de Estados Unidos estudian cómo será el mercado laboral en 2024. Una vez más, los que cuentan con peor pronóstico son los perfiles que trabajan en cadenas de producción, como instaladores de equipos electrónicos en vehículos, los telefonistas o los profesionales del servicio postal. Puede parecer un panorama desolador, pero de la misma forma que unas actividades se van, otras nuevas van a llegar, al mismo tiempo que algunas ya existentes van a ser cada vez más demandadas. Así sucede con todos aquellos profesionales dedicados al cuidado personal desde terapeutas hasta enfermeros. En la misma línea ha trabajado la agencia de empleos estadounidense Career Cast. Según su última clasificación, "The Most Endangered Jobs of 2015", las diez profesiones que tienen peligro de desaparecer son: cartero, granjero, lector de mediciones, reportero, agente de viajes leñador, asistente de vuelo, operador de torno, trabajador de imprenta e inspector fiscal. Por ejemplo, la perspectiva de contratación de los carteros, que aparecen en la mayoría de los ranking, disminuirá un 12% de aquí al 2022. "La comunicación online y la accesibilidad inmediata ha impactado profundamente en el servicio postal", se asegura desde la agencia. Queda claro que las actividades más rutinarias y que hasta ahora han exigido perfiles menos cualificados se están quedando obsoletas. Sin embargo, el director de Randstad Research, también advierte de que algunas actividades de trabajos cualificados corren el mismo peligro. Por ejemplo, ya se están haciendo diagnósticos médicos a través de algoritmos. "Esto ha abierto una puerta a que ciertos profesionales cualificados puedan ser sustituidos por una máquina de forma adecuada", dijo el experto a Expansión. Diez habilidades del futuro Las ocupaciones se transforman y en consecuencia también cambian las habilidades que se exigen a los profesionales. El informe "Tendencias laborales 2015", elaborado por Sodexo, identifica las destrezas cruciales en los próximos cinco años: 1. Decisiones con sentido: el pensamiento crítico es una facultad que no se puede codificar. 2. Inteligencia social: se valora a los profesionales que evalúan rápidamente las emociones de quienes los rodean. 3. Pensamiento innovador y adaptativo: hay que aportar soluciones más allá de lo que marcan las reglas. 4. Culturalidad y diversidad: capacidad de adaptación a los cambios. 5. Universo "big data": se debe traducir grandes cantidades de datos abstractos. 6. Alfabetización mediática: es necesario evaluar el contenido de los vídeos, al igual que se analiza un escrito. 7. Transdisciplinaredad: hay que ser experto en un área, así como controlar el lenguaje de varias disciplinas. 8. Mentalidad creativa: se deben diseñar ambientes que se orienten a los resultados perseguidos. 9. Gestión del conocimiento: estructurar, clasificar y etiquetar la información. 10. Colaboración virtual: hay que demostrar capacidad de trabajar de forma productiva en soledad y participar en las decisiones.
"Hace unos años una empresa no detallaba de forma explícita que necesitaba perfiles creativos, con habilidad para gestionar personas o con una gran capacidad de aprendizaje. Hoy, la mayoría de las ofertas exigen estas habilidades", dijo a Expansión Mariano Cañas, director de ventas y marketing de Experis. Para Salvador Sicart, director de Hays Response, en estos momentos la creatividad es fundamental. Los puestos menos amenazados por la tecnología son los más creativos, ya que ahí no puede intervenir una máquina. Fuente: http://www.iprofesional.com/
El 2015 fue un año intenso para el marketing digital, y varios de los indicios que se observaron en los últimos meses están convirtiéndose en tendencias para el año que se aproxima.
Acercándose el final, el balance es muy favorable para el mercado de América Latina. “El 2015 fue un gran año para el marketing digital: avances en viewability, el boom del mobile marketing, la gran adopción de la compra programática y las audiencias digitales fueron sólo algunos de los hot topics de la industria” destacó Martín Kogan, CEO y cofundador de Headway Digital, empresa especializada en compra programática de medios.
¿Qué nos espera en 2016, y cuáles son las pistas que este año fue dejando? Según explica Kogan, para el próximo año el escenario puede describirse en ocho tendencias que son la clave del éxito de las compañías para todo el 2016. De acuerdo a su visión, son las siguientes: Mobile app promotion. Los smartphones y las tablets, seguirán transformando el ecosistema del marketing digital. El m-commerce seguirá desarrollándose, estimulando a que las compras a través de smartphones y tablets sobrepasen los U$S 252 mil millones en 2020 (según Forrester Research).A su vez, el tiempo que le dedican los usuarios a sus móviles continuará extendiéndose, en gran parte, debido a las aplicaciones móviles (emarketer). Se espera que en 2016 los usuarios destinen en promedio 3 horas y 15 minutos utilizando apps (superando las 2 horas y 51 minutos de 2014).
Es por este motivo que las marcas competirán fuertemente para posicionarse en los apps stores.
Las campañas de promoción de apps móviles permitirán fomentar la descarga de estas aplicaciones a través de inventario asociado a tráfico in app y utilizando formatos innovadores como anuncios nativos y de video. Native Video. Otra tendencia que viene creciendo sin pausa desde 2011 es el consumo de video online. Los adultos consumen en promedio 5,5 horas diarias de video y se espera que en 2017 un 74% del tráfico en móviles provenga de video. ¿Cuál es el formato de video que se está consolidando hacia 2016? Los videos nativos. Según un estudio de ComScore, este es el formato que tiene el mayor crecimiento en publicidad móvil. Las mejores prácticas incluirán videos cortos, que logren captar la atención de los usuarios en los primeros 3 segundos. Además, se recomienda que la estrategia no dependa del audio, ya que muchos usuarios desactivan el sonido mientras hacen scroll. Social Media. Con una tendencia apuntando al real-time muy marcada, aplicaciones como Periscope y Snapchat seguirán llevando la inmediatez a un primer plano. Las estrategias tradicionales de Social Media Marketing como los contenidos, concursos y aplicaciones ya no bastarán. Social Media dejó de ser “gestionar lo gratuito” para pasar a ser “la oportunidad de conectar con usuarios con avanzadas herramientas de segmentación”. El mercado apuntará entonces hacia los Social Ads. Los anunciantes, a través de la compra programática, podrán acceder a inventario 100% social media para optimizar cada objetivo de campaña de forma granular e integral. Connected ID. Una de las grandes preocupaciones de los anunciantes durante este año fue cómo lograr una visión única del usuario a través de la multiplicidad de dispositivos. La solución vendrá de parte del Connected ID, el registro del usuario a través de una plataforma de marketing que permite saber cuándo y dónde el usuario ve un anuncio. Será posible para los anunciantes realizar campañas específicas para cada medio, sabiendo en qué parte del funnel se encuentra el consumidor, y así crear un perfil más robusto de cada audiencia, personalizar el mensaje y generar mejores resultados en sus campañas. Datos precisos. Los datos de las audiencias digitales se siguen afinando. Una de las principales razones es el uso cada vez más extendido de dispositivos móviles. Según eMarketer, en 2016 el número de usuarios con un smartphone ascenderá a 2 mil millones, cifra que crecerá a 2,56 mil millones en 2018. Esto implicará mayores datos de interés, compras, navegación, y localización, entre otros, como así también más oportunidades para los anunciantes. Micro moments y personalización. Ahora, estos datos de audiencias suponen un gran desafío: justamente, cómo utilizarlos de manera inteligente, es decir, personalizando los mensajes en cada uno de los “micro moments” en que el consumidor entra en contacto con ellos. Los consumidores ya no esperan que las marcas les hablen todo el tiempo, y con un mismo mensaje, sino sólo cuando ellos quieren. Cada dispositivo tiene su propio ID, por lo tanto, los anunciantes tendrán la oportunidad de alcanzar a su audiencia deseada, con el mensaje correcto y en el momento indicado, con mayor precisión que nunca. Esta tendencia no sólo se mantendrá en 2016, sino que se extenderá a nuevos niveles, exigiendo una verdadera relación 1 a 1 con el consumidor. Programmatic. En 2015 observamos una adopción cada vez mayor de la compra programática. Según estimaciones de eMarketer, el mercado de la compra programática seguirá evolucionando gracias a los dispositivos móviles y a la influencia que estos tienen sobre social media, videos y native advertising. En comparación con los U$S 9,33 mil millones que se invertirán este año en display mobile, se espera que en 2016 la inversión alcance U$S 14, 89 mil millones sólo en Estados Unidos.
Latinoamérica en auge. Una de las regiones más pujantes para la inversión publicitaria es Latinoamérica: este año ostenta un mercado móvil robusto y en crecimiento (se espera que la penetración de smartphones sea del 57% en 2019), una de las tasas más altas de uso de redes sociales (95% de los usuarios de Internet participa al menos en una red social), y un mercado programmatic en expansión. La compra programática representó el 35% del total de la publicidad display en 2014, se espera que represente el 61% en 2018. Sin lugar a dudas, se trata de una región óptima para la inversión y la innovación, ya que las últimas tendencias parecen amalgamarse a la perfección con las costumbres y usos de sus habitantes, y esta condición es sumamente positiva para los anunciantes. Fuente: http://brandsmkt.com/
Algunos la denominan “convenience economy”, en la que es posible obtener cualquier producto o servicio en tiempo récord y al mejor precio disponible.
Pero para muchos, el factor de servicio y de atención personalizada la asemejan al trato que ofrecen los conserjes de los mejores hoteles del mundo. Lo cierto es que la “uberización” de la economía avanza a velocidad de vértigo: un artículo del Wall Street Journal de la semana pasada reveló que en los MBA de las universidades más prestigiosas el principal trabajo académico consiste en crear modelos bajo la fórmula “Uber+X”, siendo X cualquier categoría de negocios imaginable.
Claramente, en los últimos tiempos no ha cambiado el enfoque de negocios, sino algo más profundo: se modificaron las expectativas de los consumidores. Hoy exigen rapidez, servicio,respuesta inmediata y precio competitivo. Si alguno de los factores de esta fórmula no convence, basta un click para irse con otro proveedor.
Y mientras todo el mundo sigue hablando de Uber, el ejemplo de esta empresa ha diseminado docenas de “hermanas menores”, iniciativas que utilizan el mismo formato para ofrecer venta de alimentos, flores, regalos, golosinas, entradas a espectáculos, peluquería y casi cualquier cosa que se pueda buscar.
Esto ha creado una nueva gama de servicios, hasta hoy inexistentes: en varias ciudades de Estados Unidos hasta es posible contratar –desde el móvil– un valet parking a quien dejarle el auto cuando el usuario ingresa a un lugar, y avisar cuándo desea que su vehículo esté listo para recogerlo: un representante de la empresa se hace presente en minutos y se encargará de llevárselo, estacionarlo en un lugar seguro durante el tiempo requerido, y lo traerá de vuelta en el horario estipulado, si lo desea, recién lavado y con el tanque lleno (y todo a un valor máximo de U$S 15 por el trámite). ¿Por qué tienen tanto éxito estas ideas? Porque son asombrosamente convenientes para un usuario que cada día espera más de las empresas, y lo exige más rápido y a menor costo. La palabra clave de la economía que viene es “conveniencia”. Un nuevo paradigma de servicio Las compañías “tradicionales” están sintiendo el impacto de esta nueva tendencia: clientes con más inquietudes, pedidos que se multiplican y tiempos de espera que se acortan.
Y están adaptándose a nuevos estándares de servicio. American Express, referente mundial en atención al cliente, lleva un buen tiempo modernizando su estructura para responder a este desafío. Silvia Deluca, Directora de Atención al Cliente en la compañía, le contó a BRANDS que “los clientes pueden elegir la manera de contactarnos para todas sus consultas: la forma más rápida y cómoda es en forma telefónica, de manera que inmediatamente se puedan resolver sus dudas o consultas”. Según sus palabras, han “transformado cada aspecto del servicio bajo los principios de Relationship Care, que es nuestro mantra”. La ejecutiva señala un proceso en 360°: “esto incluye selección de los integrantes de nuestro equipo, ambiente de aprendizaje, mediciones de nuestros procesos y por supuesto asegurarnos de que nuestros profesionales tienen las herramientas necesarias y adecuadas para brindar un servicio excepcional a nuestros clientes. La implementación de la filosofía de Relationship Care fue un proceso que iniciamos hace unos seis años y que construimos todos los días”. Fiel a su ADN digital, la empresa Avenida.com utiliza el poder de la tecnología para darle soporte instantáneo a los pedidos de sus clientes: “clasificamos cada contacto de nuestros clientes de acuerdo con el momento de la compra en que se contacta, lo que pregunta o solicita y por cuál motivo. De esta forma, podemos entender su experiencia de compra, atenderlo mejor e impulsar un proceso de mejora continua” cuenta Jalil Deguer, Director de Customer Service en la compañía. El “proceso de compra” empíeza mucho antes de la transacción (buscando información o haciendo preguntas), y suele terminar bastante después (tras el envío o el servicio postventa). “Una vez hecha la compra, los clientes buscan continuamente informarse sobre el estado de la misma y solicitan informaciones como la confirmación que el pago fue bien realizado, o el estado de envío del producto y fecha estimada de entrega”, revela Deguer.
Según cuenta, “la línea 0800 no tiene tiempo de espera y respondemos 99,7% de los llamados. Además, el agente que atienda el llamado está apto para responder cualquier duda y solucionar los principales inconvenientes sin tener que transferir el llamado. Para los contactos provenientes de correos electrónicos y del formulario en el sitio tenemos el objetivo de responderlos dentro de una hora, mientras que para los contactos por redes sociales (Facebook y Twitter) dentro de los primeros 30 minutos. Este objetivo lo cumplimos en 95% de los casos”.
El ejecutivo de Avenida.com revela algo crucial: más importante que responder a las dudas del cliente, trabajan en prevenirlas. “El proceso de conocer a nuestro cliente e identificar los principales motivos de contacto nos ayudó a anticiparnos a las consultas y brindarle la información al cliente en el momento que la necesita y sin que nos tenga que preguntar”.
Y la organización integral de la compañía se adapta para girar en torno a lo que el cliente necesita, desea o espera: “la palabra del cliente es la ley máxima para definir nuestro servicio. Por esto, escuchamos con atención sus comentarios y fomentamos continuamente una cultura Customer Centric”.
Esto implica alinear (con ajustes diarios) todos los procesos de la compañía para responder a la información que surge del cliente: “Usualmente, lo que hacemos es entender el funcionamiento de la experiencia del cliente, analizando cómo es el customer journey. Luego de procesar y cruzar estos datos, los transformamos en información relevante sobre el cliente y su relación con la marca. Más adelante, convertimos esta información en conocimiento y lo compartimos con todos los equipos de Avenida. Por último, buscamos que todas las áreas utilicen este feedback e implementen mejoras en sus procesos para contribuir con los cambios y que se hagan visibles para nuestros usuarios. Este ciclo lo generamos diariamente, disparando un proceso de mejora continua”, concluye Deguer. ¿Cómo les ha ido con esta fórmula? Nada mal: poco después de su lanzamiento, ya era uno de los sitios de e-commerce más exitosos del país. Bajo el signo de la conveniencia Un estudio realizado por la consultora Time Trade a casi 5.500 compradores reveló qué factores consideran esenciales a la hora de comprar: un 54% mencionó un “servicio rápido”, el 30% eligió una “experiencia personalizada”, y otro 16% señaló “sugerencias útiles”.
La rapidez y la calidad del servicio se han vuelto determinantes a niveles nunca vistos: si en un local de ropa un comprador desea cambiar el talle de la prenda y no hay un vendedor a mano para asistirlo, el 85% deja el producto y se va sin comprar nada. En el segmento de los millennialls, este porcentaje de “compradores impacientes” llega al 87%. En la misma investigación, cuando se le preguntó a los consumidores por qué recurrían a servicios como Uber, el 52% dijo que era porque el servicio es “conveniente”, el 49% mencionó su “bajo costo”, y el 35% lo elige por ser “una alternativa a los servicios tradicionales”.
El marketing de contenidos camufla lo que las empresas vienen tratando de hacer desde siempre: vender sus productos. Pero acá hay una idea mejor.
Mientras los medios digitales mitigan el impacto de la publicidad, las marcas empiezan a buscar nuevas formas de atraer a los consumidores. La estrategia de contenidos de marca o “publicidad nativa” es ocultar el imperativo comercial e incluso la marca casi por completo, para que los lectores piensan que están consumiendo un artículo periodístico o un video sin más interés detrás. Se supone que esto hace que las marcas parezcan más confiables y familiares. Pero esto sigue siendo un intento miope para hacer que los consumidores abran sus billeteras.
Lo que las empresas tienen que hacer es, de alguna manera, desbrandear. ¿Pero cómo llegamos a esto? Desde los años 90, ha habido una reacción significativa contra la publicidad intrusiva, algo que las redes sociales no han hecho más que propagar. Desde entonces las marcas empezaron a adoptar tácticas más sutiles. Con la publicidad nativa, encontraron una manera de contar sus historias en las diferentes plataformas, casi sin que estas puedan ser distinguidas de los contenidos que los usuarios consumen naturalmente. Adaptándose al tono de cada red social, las marcas logran atraer a los clientes leales y tal vez incluso viralizar sus contenidos. O al menos eso creen.
El contenido de marca tiene patas cortas. Las historias contadas por las marcas parecen estar perdiendo poco a poco la credibilidad, o al menos ya no resultan tan sorprendentes como al principio. La primera razón de esta pérdida de eficacia está en la misma esencia del contenido brandeado. Estas historias están difuminando deliberadamente la línea entre el contenido editorial y el publicitario,ocultando los verdaderos colores y atributos de las marcas. Mala idea. La segunda razón está en la lógica detrás del contenido de marca. Utilizar un conjunto de cualidades extrínsecas, (como el hecho de contar buenas historias), para vender un producto que intrínsecamente no tiene nada que ver con estas cualidades, es un gran error. Contratar un gran director no va a mejorar la calidad de una bebida energética. Las zapatillas y el café nunca podrán cumplir con sus promesas aspiracionales de marca: no son más que zapatillas y café. Por lo tanto, las marcas terminan sin poder ofrecer realmente lo que anuncian, y esto hace que muchas veces, cuanto mejor sea la historia que cuente una marca, más deshonesta pueda llegar a parecer después. El riesgo de la saturación en un mundo hiperconectado. Las estrategias de camuflaje o de content marketing también complican un mundo ya demasiado complejo de por sí, impulsado por agendas ocultas. Incluso las personas bien informadas, que son capaces de disfrutar los contenidos brandeados, pueden acostumbrarse y volverse inmunes ante la nueva forma de publicitar. ¿Y qué pasa con las historias que nadie quiere oír, esas incapaces de vender algo? En el mundo actual, ser realmente subversivo ya pasa por ponerse una remera del Che, sino por comprar menos cosas; transformar el poder adquisitivo en el poder de pasar por alto lo que no hace falta. Hemos llegado al punto de saturación, el consumo ya no nos satisface y estamos descontentos. Pero al igual que el consumo se convirtió en una forma de vida, también el no-consumo puede hacerlo con facilidad. Y entonces desbrandear podría ser la alternativa. Como el branding es, fundamentalmente, una forma de comunicación, no podrá desaparecer. Y no debería. Sin embargo, la atención podría despalzarse, pasando de los productos de marca a las tiendas de marca: estos puntos de venta donde sus propios dueños seleccionan y venden los productos que les gustan, muchas veces evitando el embalaje y la publicidad. Esto significa una vuelta al tendero tradicional, responsable de medir los alimentos a granel y que actúa como un defensor de sus productos. Volver al verdadero Dr. Browns, tío Bens y tía Jemimas. Nuevamente personas reales como intermediarias entre los consumidores y los productos. Una tendencia en crecimiento para el nuevo mercado de consumo consciente.
Tradicionalmente, la marca se basa en la idea de lo que diferencia a una empresa de sus competidores. Una marca crece separándose del resto (algo que Apple aplicó exitosamente con su slogan “Think different”). Pero en la era de Internet, los consumidores se sienten cada vez más cómodos con la idea de que todo está interconectado. Hoy lo que distingue a las marcas es menos importante que lo que une a las cosas y la gente —si tu iPhone puede hablar con tu Prius, por ejemplo, o si podés leer artículos de fuentes dispares en un solo lugar, como en Facebook—. La marca que acapara la mayor atención ya no es la que grita más fuerte, sino la que ofrece algo verdaderamente útil. El consumo en un futuro desbrandeado. En este futuro, los consumidores no necesariamente gastarían menos, pero seguramente comprarán menos. En vez de gastar en numerosos productos baratos y descartables, optarán por adquirir más productos de calidad a un precio razonable. Desbrandear no debe confundirse con la ausencia de un branding visual, sino en enfocarse en lo esencial y sincero, con más esfuerzo en la producción de productos de calidad. Content marketing versus debranding. Desbrandear es volver a la idea original de una marca: afinar la calidad del producto, el diseño y la durabilidad. Convertirse en un productor de zapatillas de nuevo en lugar de ser un vocero de ideología y espiritualidad.
Fuente: http://www.brandreportblog.com/Alan Pérez. Redactor en NSB Agency/fastcodesign.com
A partir del informe Tendencias 2016: The insight point, analizamos el comportamiento del nuevo consumidor y los temas más importantes, para que las marcas puedan crear nuevas experiencias orientadas a los usuarios. Desde los cambios políticos, económicos y sociales que se suceden en el mundo, hasta el impacto de la tecnología en la vida de las personas y las innovaciones que han llegado al mercado recientemente, podemos definir ocho temas clave para este año.
1. POLARIDAD EXTREMA La bipolaridad de un mundo que se debate entre extremos, seguirá siendo un eje central en el mercado. La campaña presidencial en Estados Unidos y sus polos ideológicos, se extenderá por todo el mundo. Principalmente los más jóvenes seguirán repitiendo esta palabra que incomoda a muchos y llena de indignación a otros: inequidad. Lo interesante de los extremos ideológicos para 2016 es que mostrarán que la polaridad puede ser increíblemente flexible. Conceptos como “terrorismo”, “corrupción” o “inmigración”, por ejemplo, serán usados en varios países como forma de trazar líneas entre “nosotros” y “ellos”. Sin embargo, y aunque los ejes se muevan y los líderes lo hagan también, este será un año en el que la población eligirá entre un equipo u otro.
En un mundo de polaridades quizás el mayor error de cualquier marca es no tener una posición. Esto no quiere decir que las marcas tomen partido en sus países frente a temas políticos o económicos. Significa que las marcas tienen que tener una ideología, un punto de vista y un compromiso. Se acaba el tiempo para la neutralidad. Ante un ataque terrorista o ante la aprobación del matrimonio gay, los ciudadanos estarán expectantes a que las marcas muestren lo que piensan. Las marcas sin sal ni pimienta estarán relegadas al rincón de la extrema irrelevancia.
2. NEO-CELEBRIDADES En 2016 se hablará más que nunca del marketing personal. Los individuos serán juzgados como marcas. Quizás fueron los youtubers quienes demostraron que se puede ser una verdadera celebridad de otra forma. Su única arma ha sido una idea y la capacidad de crear contenido realmente conectado con una audiencia.A partir de ahora se verá a más influencers de las redes sociales convertirse en estrellas. Se observarán nuevas series, programas y espacios en medios tradicionales, nacidos del talento de estas nuevas estrellas. Por otro lado, a las celebridades tradicionales también se les pedirá más que escándalos o anuncios sobre sus vidas o sus negocios.
En el caso de las marcas se hablará cada vez más de contenido nativo. La razón principal será el aumento de los sistemas de bloqueo de publicidad, particularmente en los móviles. Las marcas intensificarán su búsqueda de espacios en los cuales sus productos y servicios entren de manera natural. En esta búsqueda, las nuevas celebridades del contenido podrían convertirse en la más interesante de las herramientas.
3. NUEVAS MAYORÍAS El 2016 es el año de “los otros”. Las mal llamadas “minorías” son la nueva mayoría. Es el año de la mujer, de lo sexualmente diverso, de los afroamericanos, de los ancianos, de los discapacitados y de los inmigrantes. Nadie querrá perderse de estar dentro de las nuevas mayorías. Por eso, crecen las campañas y movimientos que las promueven.
Las marcas tendrán que entender que ver la vida de los consumidores a partir etapas como adolescencia, universidad, matrimonio, paternidad, retiro, etc., ya no tiene ningún sentido. Las marcas que entiendan que no hay caminos determinados para vivir y entreguen el poder a sus clientes para que tracen el camino a su manera, se ganarán un espacio en sus corazones y en sus bolsillos.
4. FLEXIBILIDAD LABORAL Conceptos como la permanencia o la estabilidad laboral se tendrán que reinventar en un mundo en el que cada uno es dueño de su propio empleo. Los esquemas flexibles llegarán hasta las compañías tradicionales. El motor de la revolución en el trabajo viene, sin duda, con el sello de los millennials, que se empeñan en borrar la idea de que son trabajadores sin ética.
Para las marcas, la nueva forma de asumir el trabajo vendrá con un cuestionamiento profundo de la razón de trabajar, es decir, del sentido del dinero y de la posesión. En el año anterior hubo algunas manifestaciones que demuestran el hastío sobre comprar y acumular. Quienes entiendan este cambio de paradigma y logren reinventarse como compañías que ofrecen servicios en vez de sólo productos, accederán a oportunidades y a modelos de negocio muy interesantes. 5. LEGALMENTE ILEGAL El mundo comienza a poner el signo de interrogación sobre muchos de los temas que hasta hace poco eran verdades incuestionables de legalidad. El ejemplo más representativo de esta tendencia está dado por el tema de la marihuana, que para 2016 consolida su carrera medicinal y recreativa lejos del mundo delincuencial o de la ilegalidad. El concepto de legalidad se redefine a partir del criterio del ciudadano. Las personas sentirán que sus actos, siempre y cuando no impliquen ningún tipo de “injusticia” con los demás, son “legales” independientemente de lo que digan las normas.
En el caso de las marcas, este año crecerá el interés de la gente por ejercer el rol que tradicionalmente tenía el Estado frente a las corporaciones: investigar, denunciar y “sancionar” a las marcas que no cumplan con los estándares de cuidado de los proveedores, la sociedad o el medio ambiente.
6. POST-HUMANO Termina el conflicto entre lo humano y lo tecnológico. En 2016 se escuchará hablar mucho de robots y de asistentes personales virtuales (VPA’s), dos temas que ayudarán a entender, en gran parte, como será nuestra interacción con el mundo. El futuro del mundo demostró que, ante desastres naturales, un robot puede hacer mucho mejor el trabajo que cualquier humano. Más y mejores aplicaciones nos mostrarán que el celular, la computadora, la casa, el auto y el refrigerador están en una misma nube.
Para las marcas: las experiencias que permiten inmersión se convertirán en un reto para aquellas que, en muchos casos, siguen pensando su relación con el consumidor por fracciones (el producto, el punto de venta, las redes sociales, la transacción, etcétera).
7. FAMILIAR INDIVIDUAL Más allá del auge de las aplicaciones para búsqueda de pareja de años anteriores, ahora además viene el deseo por tener lo mejor de los dos mundos: la vida individual y la vida familiar.
Si en una época los consumidores aplaudieron las iniciativas de las marcas que se atrevieron a mostrar familias no convencionales en su publicidad, hoy asumen que esa es la realidad y mal hacen las marcas que no entienden o no lo reconocen, pues muestran su desconexión con la realidad. Principalmente en países en desarrollo, las marcas tienen la gran oportunidad de hacer que su comunicación refleje la diversidad de la vida real, lejos de los estereotipos.
8. SIMPLE SUPERVIVIENCIA La complejidad de los algoritmos y la acumulación de volúmenes inmensos de data generan una reacción en los ciudadanos hacia la búsqueda de lo simple, lo básico y lo local. El mundo sigue señalando a tres grandes enemigos: lo complicado, lo procesado y lo complejo.
La tecnología ayuda a encontrar alternativas a lo químico tanto en la alimentación como en la salud. Para las marcas: quizás la mayor oportunidad está en la simplificación de los procesos que hoy resultan largos o complicados.
La pregunta es: ¿Puede hacerse tan sencilla la relación con una marca que todo se resuma en presionar un botón? Los mejores ejemplos son los “Dash Button” de Amazon, que ya permiten ordenar más de 20 productos de manera automática sin usar ningún tipo de pantalla, así como la famosa idea “The Switch”, creada por Netflix, que con presionar un solo botón, enciende el televisor, baja las luces y ordena la comida.